Este poblado, como otros de "Gure Lurra – Nuestra Val" está diferenciado en dos entradas, ésta para su época Prehistórica, y otra para "Santa Criz ciudad romana".
Es Eslaba uno de los pocos pueblos donde se han realizado estudios arqueológicos de todo su término municipal. Al estar en él uno de los "clásicos nabarros" de la arqueología, la Ciudad Romana de Santa Criz y encontrase cerca de ella evidencias de la existencia de un castro pre-protohistórico, se optó por realizar dichos estudios.
Se han encontrado numerosos yacimientos, si bien eso no quiere decir que todos ellos tuvieran la entidad de "poblados". Debido a ello, englobaremos todos en esta entrada correspondiente a Santa Criz, que se ve que desde muy pronto debió ser centro de gran actividad e influencia para todo el entorno.
Realizaron una "Prospección del término municipal de Eslava", Rosa Armendáriz, Charo Mateo y Pilar Sáenz de Albéniz. Extractamos de él.....
1.
CONCLUSIONES
Y RELACIÓN DE YACIMIENTOS MÁS IMPORTANTES
Como ya hemos señalado en la metodología, la bibliografía sobre la zona, apenas arrojaba un total de cuatro yacimientos (La Venta, Santa Criz, La Virgen y Mina de Garro) y varios hallazgos epigráficos. Las actuales prospecciones han ampliado el número de yacimientos y evidencias a 81 (mapa 2).
Como ya hemos señalado en la metodología, la bibliografía sobre la zona, apenas arrojaba un total de cuatro yacimientos (La Venta, Santa Criz, La Virgen y Mina de Garro) y varios hallazgos epigráficos. Las actuales prospecciones han ampliado el número de yacimientos y evidencias a 81 (mapa 2).
De momento los hemos puesto en esta página de Santa Criz, si en futuras investigaciones se encuentra mas documentación, según el interés, los detallaríamos en páginas aparte.
1.1. La Prehistoria reciente
Como primera y más importante conclusión debemos afirmar que el exhaustivo trabajo de campo ha dilatado en el tiempo los orígenes del poblamiento en esta zona. A este respecto hay que señalar que son abundantes los yacimientos adscribibles al Eneolítico y la Edad del Bronce. Entre este largo período de la Prehistoria reciente no puede establecerse una clara distinción, según los restos de prospección, tan fragmentados y descontextualizados. Estos yacimientos seguirían las pautas observadas para la mayor parte de Navarra, en la que es evidente la continuidad sin rupturas significativas en la cultura material de ambas fases. Estos yacimientos son el tipo más abundante de la zona, presentando una tupida red de núcleos, alguno de los cuales se encuentran muy próximos entre sí. Su número asciende a 31 (mapa 3),
Las características de estos enclaves, se detallan en "Prospección del término municipal de Eslava".
1.1. Edad
del Hierro
Por
lo que respecta a los asentamientos de la Edad del Hierro, también se pueden
corroborar las generalidades señaladas para el resto de la provincia. Estos
núcleos de población son mucho más escasos que los anteriores y prácticamente
se basan en los indicios de Zabalea, Juan de los Aires y Santa Criz.
El
caso de Santa Criz es diferente a otros , ya que sospechamos que la población a la que
hacen mención las fuentes epigráficas latinas (numerosos elementos de filiación
indígena, tanto antropónimos, como teónimos), bien pudieran encontrarse debajo
del potente nivel arqueológico de época romana de la parte alta del yacimiento.
Las características topográficas y ambientales de la zona, parecen apuntar a
ésta teoría.
SANTA CRIZ Protohistórica)
Como
decimos, yacimiento muy importante, hablaremos aquí solo de su ocupación
pre-protohistórica, su época romana la describimos en SANTA CRIZ (Periodo Romano).
aquí santacrizromana.
El
yacimiento está situado en
Foto aérea donde se aprecian las catas realizadas en la zona del castro prehistórico
Mapa del castro (Idea de J.Armandáriz)
Los textos siguientes cogidos del libro de
J.Armendariz,
“De aldeas a ciudades, El poblamiento en el I
siglo a.C. en Navarra”)
Recursos Hidricos
El
río Indusi recorre el valle al norte a tan solo 210 m., poco después que le
tribute sus aguas el Barranco de Artamaleta, que troza el costado oeste del
poblado. A poca distancia se halla el manantial de la Fuente del Moro, por lo
que las necesidades hídricas de esta población habrían estado satisfechas.
Distancia a poblados cercanos
A
4,8 km. Se encontraba el Castillo de Urniza cerca de Lerga, y el yacimiento de
Los Casquilletes de San Juan (Galipentzu) a solo 2,4 km.
Sistema defensivo
El asentamiento protohistórico originario
del poblamiento en el sitio de Santa Cris se configura no solo por la propia
conformación topográfica de la abrupta cima del cerro epónimo, sino que se
complementa con un variado elenco de dispositivos defensivos artificiales de
primer orden, habituales en este tipo de establecimientos castreños. El primer
y mas antiguo recinto de la estructura preromana o acrópolis del castro
presenta planta triangular adaptada al espolón occidental del gran cerro de
Santa Criz, defendiendo su perímetro por un muro o muralla de sillarejo en
piedra local.
El acceso a este recinto se lleva a cabo por una estrecha rampa
perimetral situada por debajo de esta muralla, que sigue el sentido de las
agujas de reloj entrando por su ángulo noroeste. Dicha rampa helicoidal, que
seguramente en origen es un foso cerrado al exterior por empalizada hoy
colmatado del derrumbe de la muralla y otros sedimentos, parte de un segundo
recinto yuxtapuesto a la acrópolis por su flanco suroriental, el cual conserva
un buen tramo de muralla artificial parecida a la anterior, que se acopla
perfectamente a la roca natural del cerro que aflora en ese punto plegada casi
verticalmente.
Este último detalle es particularmente interesante, ya que dicho
afloramiento de arenisca como suele ser habitual en la arquitectura castreña de
nuestra región ha sido convenientemente trabajado y retallado a pico con
ingenio para convertirlo en un farallón natural infranqueable, a modo de
muralla rupestre, que se alinea con la muralla de sillarejo que defiende el
segundo recinto.
Con mucha probabilidad estos dos
recintos correlativos habrían dispuesto de un foso artificial para impedir el
acceso directo desde la otra cumbre del cerro amesetado de Santa Criz,
hipótesis para cuya comprobación sería menester hacer una excavación ya que la
superposición en este punto de la ciudad romana y los restos medievales
imposibilitan su reconocimiento certero.
Valoración
Hasta el presente se ha hecho muy poco eco del
importante sustrato protohistórico que existe en este oppidum preromano del cerro de Santa Criz,
totalmente eclipsado por la extensión, monumentalidad y vistosidad de su
horizonte como ciudad romana, sin duda una de las principales en suelo vascón a
pesar de que todavía no se ha llegado a identificar con alguna de las ciudades
citadas por las fuentes clásicas en este territorio. Sin embargo el pequeño
castro que en algún momento indeterminado del Hierro Antiguo se levantó en lo
alto de esta colina andando el tiempo se convirtió por sinecismo en un
importante establecimiento urbano indígena en el Hierro Final, seguramente ya
con categoría de ciudad y quizas acuñando su propia moneda, llegando a ordenar
y jerarquizar territorialmente el valle.
Efectivamente, el exhaustivo análisis que hemos
realizado de este yacimiento concluye que buena parte de su topografía urbana
es de la Edad del Hierro, que
fue debidamente adaptada y renovada para las nuevas necesidades espaciales que
requirió el hábitat a partir del cambio de Era.
A tenor de los hallazgos cerámicos que hemos
realizado, este primer espacio urbano se vió ampliado por un segundo recinto,
debidamente fortificado como hemos visto, que alcanzó una extensión mínima de
9.000 m2, superficie que podría ser mas amplia ya que desconocemos el límite
real de este ensanche por su lado oriental, dado que la superposición de
vestigios romanos y medievales en este área impiden hacer un exhaustivo
reconocimiento visual. Efectivamente, estos dos recintos protohistóricos habrían sido ampliamente rebasados al
sur y al este en época tardorepublicana y altoimperial, que es
cuando este núcleo de población alcanzó su máximo apogeo como ciudad de
referencia de la zona. Su esplendor se vendrá abajo tras la crisis del Imperio
y durante la Alta Edad Media, reducida a una
pequeña aldea,quedando como último testimonio de su ocupación una torre de
señales bajomedieval.
Recursos Mineros
Por último cabe citar que a los habituales recursos
agropecuarios que ofrece su potencial territori económico hay que sumar las
posibilidades metalogenéticas que muestra la geología de la zona, que alterna
capas de arenisca con sulfatos de cobre y otros minerales, susceptibles de
aprovechamiento para la obtención de metales tanto el cobre, y tal vez la
plata, que han sido explotadas ininterrumpidamente desde la Prehistoria hasta
el siglo XX. La actividad minera en el oppidum queda demostrada
por la profusa aparición de escorias minerales por todo el yacimiento.
(Muy cercanas están las Minas de la Cantera Melenas en Galipentzu y las de Artamaleta en Eslaba. Mª Luisa García también habla de minas de hierro en la zona)
Estado de conservación
En líneas generales muy bueno, que a pesar de que en
el pasado el yacimiento estuvo cultivado hoy se halla inculto, a excepción de
la necrópolis romana que se encuentra en un campo de labor. Por lo tanto,
quizás la mayor agresión que padece su conjunto es el expolio a que viene
siendo sometido por parte de los furtivos, auxiliados casi siempre por
sofisticados detectores electromagnéticos.
Desde la página OPPIDA IMPERII ROMANI
Santa Crís es un ciuitasromana. Su rango de ciudad –y, más aun, de municipio, si convertimos en argumento de peso el hecho de que cuente con mención a un dispensator (Intendente) publicus (AE, 1971, 199)– viene demostrado por su extensión, por su notable repertorio epigráfico y, desde hace un par de años, por lo notable de los restos arqueológicos que –relacionados con un espacio público de carácter monumental– se están exhumando en su solar.
Como de modo excelente ha demostrado no hace mucho Javier Armendáriz (ARMENDÁRIZ, J.: De aldeas a ciudades: el poblamiento durante el primer milenio a. C. en Navarra, Pamplona, 2008), la ciudad romana sería el resultado de la evolución y conversión en ciudad de un pequeño castro de la Edad del Hierro –del que sí se tienen bases estratigráficas obtenidas en la cumbre del cerro (ARMENDÁRIZ, R., MATEO, R., y SÁEZ DE ALBÉNIZ, P.: "Primera campaña de excavación en el yacimiento de Santa Criz (Eslava, Navarra)", TAN, 12, 1995-1996, pp. 322-326, disponible aquí)– que acabaría por ocupar no sólo toda la meseta del propio alto de Santa Crís sino también la ladera Norte y aun la val a la que ésta se abre, en la zona conocida como “Casas de los Patricios” (de muy sugerente topónimo) que parece albergó parte de la necrópolis.
Para esta ciuitas de Santa Crís, las arqueólogas que con tanto empeño vienen trabajando en el lugar desde hace más de diez años –Charo Mateo, Pilar Sáez de Albéniz y Rosa Mª Armendáriz, del Gabinete Olcairum– han propuesto su reducción con la Nemanturista citada por Ptolomeo en la nómina de las póleis atribuidas a los Vascones (Ptol. Geog. 6, 6, 67: MATEO, R. Mª., ARMENDÁRIZ, R., y SÁEZ DE ALBÉNIZ, P.: “La necrópolis de Santa Criz (Eslava)”, en La tierra te sea leve. Arqueología de la muerte en Navarra, Pamplona, 2007, pp. 149-155, por otra parte la última puesta al día sobre la ciuitas). Es cierto que, como ha razonado recientemente J. L. Ramírez Sádaba (RAMÍREZ SÁDABA, J. L.: “Las ciudades vasconas según las fuentes literarias y su evolución en la tardoantigüedad”, en Espacio y tiempo en la percepción de la Antigüedad Tardía [Antigüedad y Cristianismo 33], Murcia, 2006, pp. 185-199, esp. p. 193, disponible aquí), Nemanturista parece estar –según las inútiles coordenadas ptolemaicas– en línea con Andelo pero algo más al Oeste con lo que una localización de aquélla en Santa Crís de Eslava podría cuadrar. Sin embargo, ya vimos que también Sofuentes podría ser la Nemanturista ptolemaica y que, desde luego, hasta que no aparezca una inscripción dedicatoria que certifique el nombre de la ciuitas, cualquier hipótesis no pasará de la mera conjetura por más que la reducción Santa Crís=Nemanturista parezca haberse instalado ya en la communis opinio sobre el poblamiento vascónico (véase, desde PERÉX, Mª J.: Los Vascones (el poblamiento en época romana), Pamplona, 1986, p. 180 -que ya advertía de las dificultades de la reducción- a ANDREU, J.: “Ciudad y territorio en el solar de los Vascones en época romana”, en ANDREU, J. (ed.): Navarra en la Antigüedad. Propuesta de Actualización, Pamplona, 2006, pp. 179-288, esp. pp. 281 o RAMÍREZ SÁDABA, J. L.: “La toponimia de las ciudades vasconas”, en ANDREU, J. (ed.): Los Vascones de las fuentes antiguas. En torno a una etnia de la Antigüedad Peninsular, Barcelona, 2009, pp. 127-143, esp. pp. 139-140).